COJINES PARA EL SOFA: Manual de uso

COJINES PARA EL SOFÁ

Están en el sofá, amorosos, cómodos… y divertidos (¿quién no ha improvisado una guerra de cojines en su salón?). Además, te ayudarán a renovar el aspecto de tu sofá de un modo sencillo y barato. Estas son las pautas más chic para acertar al elegir y colocar tus cojines. Lo que luego hagas con ellos, es cosa tuya.

Aunque no lo parezca, condiciona más el sofá que el propio cojín. Sobre un sofá oscuro, los almohadones destacan más. Perfecto si lo que deseas es realzar la calidad de los cojines. Pero ten cuidado: si éstos no son especialmente “lucidos” la sensación puede resultar pobre. Por el contrario, sobre un sofá tapizado en color claro, el contraste es menor. Por tanto, el efecto será en cualquier caso más suave.

No se pueden dar pautas muy concretas sobre el uso del color de los cojines,, porque depende del gusto personal de cada uno y de la decoración de la estancia en concreto. En cualquier caso ten en cuenta que si optas por colores muy vivos, utilizar más de tres tonos diferentes puede resultar excesivo. Muy cool: jugar con diferentes tonalidades de un mismo color. Por ejemplo, cojines en toda la gama del gris, del rosa o del marrón. Cuidado con los contrastes “salvajes” entre el almohadón y el sofá (por ejemplo, el clásico blanco y negro), sobre todo si se juega sólo con dos colores planos. El resultado puede resultar cromáticamente duro y muy cansino.

No te cortes a la hora de elegirlos y mezcla cojines sin miedo, pero trata de que exista siempre un hilo conductor, ya sea en el estilo, material, forma o color. De lo contrario corres el riesgo de convertir tu sofá en un muestrario de almohadones. La mejor manera de comprobar si una mezcla funciona es, simplemente, colocar los almohadones sobre el sofá, “desaparecer” unos minutos y volver de nuevo a la habitación. Esa impresión es la válida.

Los cojines son complementos económicamente accesibles. Atrévete a innovar en estas piezas con tendencias a las que no recurrirías para muebles o complementos de más precio. Juega con lentejuelas, piezas de fieltro, botones, grandes estampados, colores fashion… Si eres del club de las más atrevidas, personaliza los cojines con fotografías, dibujos o “souvenirs”. Y pon una nota “kitch” en ambientes informales con cojines con tapizados sintéticos de leopardo, vaca o potro, o más naif con almohadones de peluche. Lo peor que puede pasar es que tengas que renovar tu parque de almohadones antes de lo previsto.

Si quieres estar a la última, también hay “modas” en lo que a tamaños se refiere. Se llevan los cojines XXL. Cuanto más grandes, más chic. Aparca los mini-almohadones: además de inútiles (¿para qué sirven realmente?) están totalmente fuera de onda.

El último consejo, probablemente el que más agradecerán en casa. Un exceso de cojines puede resultar de lo más estético pero es absolutamente insufrible. Antepón siempre la comodidad: si para sentarse en el sofá es necesaria una lluvia de almohadones en sentido contrario, algo falla…

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